Lágrimas de Mar
“Ojalá esto no vuelva a pasar nunca más” decía visiblemente emocionada la madre de Francisca Silva, el día del funeral de su hija. Algo muy terrible había pasado, detalles que todos conocemos y que no ahondaré sólo para evitar redundar en un tema que nos afectó tanto. Y digo que nos afectó tanto ya que todos los habitantes de este lugar del mundo nos sentimos profundamente dolidos con tal acto de cobardía.
Han pasado casi 2 años desde ese momento. Recuerdo que esas palabras de la mamá de la Panchita me remecieron hasta lo más hondo, pero lo que más me marcó fue que, por razones de trabajo, tuve que ir al sector de Glorias Navales, en Viña, justo el día del funeral, y me topo de frente con el cortejo, pasando todos los protagonistas frente a mí, desde la carroza, la familia, amigos, vecinos y otros personajes, recuerdo que el sector estaba adornado por globos blancos y había mucha gente, mucho dolor. En eso, al volver a la oficina, y revisando las bases de datos, con unos colegas encontramos que hace muy poco tiempo la madre de Francisca había pasado por la oficina, a gestionar los beneficios para sus hijos. Esa cercanía indirecta terminó por motivarme a hacer algo, sentía dolor por lo que había pasado y quería encauzarlo de una manera positiva.
Tomé una hoja, y describí en varias frases todo lo que había pasado, e inspirado en la historia y en la reciente edición del 21st. Century Breakdown de Green Day, decidí escribir una canción por cada frase que saliera. Fueron aproximadamente dos meses de trabajo que tomé casi como una forma de desahogo interno, quizá no iba a ayudar a nadie con lo que estaba haciendo, pero sentía que tenía que hacerlo, para que a nadie se le olvide y nunca más ocurra.
El resultado de todos esos días (que incluyeron vacaciones por estrés), se llama Lágrimas de Mar, una colección de 12 canciones que me enorgullece haber hecho, pero que no muchos conocen. “Tengo el segundo disco de Mal Sueño listo”, dije en un ensayo, y quedó así, nos ha costado un kilo hacer un primer disco, pero el segundo ya está listo, aunque al paso que vamos, probablemente termine siendo una buena incursión solista, vaya a saber usted.
La historia mezcla la ficción y la realidad de tantas familias, y comienza en la navidad del año anterior a la desgracia (“Feliz Navidad”) con un padre preocupadísimo de pasar un buen momento en esas fechas sin pensar en que le costará un año completo salir de esas deudas. Después de las fiestas este padre abraza a su mujer y le agradece la compañía (“Canción de Amor”), y al levantarse se queja de la vida que le tocó vivir y de cómo el mundo avala esta situación (“Lo Que Olvidó La Justicia”). Luego, es su hija la que le agradece por todo lo que ha hecho y le pide que nunca la abandone (“Enséñame a Volar”), mientras, en otro lugar, la falta de amor hace que una persona olvide sus valores y principios, oscureciendo su destino (“Corazón Negro Opaco”), y reconociéndose culpable antes de cometer el delito (“Cobarde”). Una vez ocurrida la situación, nos encontramos con el padre nuevamente entrando a su casa y descubriendo que se le arrebató una parte de su vida (“No Te Vayas”), y cómo cuando las noticias crecen, su casa se llena de oportunistas sin corazón, que aprovechan las cámaras para aparecer (“Parásito Honorable”), para terminar en el dolor profundo de toda una comunidad, (“El Lamento Del Puerto”). Posteriormente, se unen en un llamado (“Canción Sin Amor”), la falta de amor (“1. Sin Dolor”), la eterna culpa (“2. Sin Perdón”), y la negación del propio perdón al descubrir la pérdida de la esperanza (“3. Sin Amor”), para terminar todos mirando el infinito en el océano donde se apagan tantas vidas, pero nacen muchas más (“Lágrimas de Mar”). Una historia ambiciosa, pero más que querer ganar algo propio con esto, me llama a no callarlo, para que todos podamos evitarlo, si finalmente es la falta de amor la que lleva a estos terribles destinos.
Para tratar de levantarse después de todo esto, y como bonus, escribí dos temas más al final, una canción de alabanza llamada “Mi Mejor Canción”, que alguna vez toqué en mi Capilla, y “San Bicho”, que narra mi momento de indecisión entre irme al Seminario o seguir como laico “discípulo misionero”, y que por temas de ego tuve que cambiar su nombre a “San Indeciso”, canción que ya forma parte del repertorio de Mal Sueño, y que muchos conocen por su coro pegote “a veces quiero decir no, oooooooohhh…”
Soy de la idea de hacer de este mundo, un lugar mejor para vivir, hay veces en que se puede hacer algo al respecto, y hay veces que no, la falta de amor genera odios y produce situaciones como las descritas, y quizá sea esa la denuncia que hago, y el llamado a no soltarnos las manos y a querernos más, total, “las lágrimas y la rabia se hunde en el mar”
Gracias por pasar, saludos!

